Me voy a la chota. Si me buscan, estaré en la República Bolivariana. Y posiblemente este blog quede muerto hasta mi regreso (cuando seguirá agonizando) porque las colaboradoras de este blog son demasiado putas para escribir. Chau, y feliz año para todos.
jueves 29 de diciembre de 2011
Fin de año
martes 27 de diciembre de 2011
Chaicosqui
Una pieza que muchos odiamos durante navidad (Macaulay Culkin y todo eso) y que parece que a Pior no le gustaba tanto aunque es de las más populares.
sábado 24 de diciembre de 2011
La esencia de la navidad
Me parece importante que frente a tanto odio, tanto encono y desolación, tanto capitalismo desalmado, tanta desgracia, hambre y deshumanización recordemos el verdadero sentido de la navidad, su razón de ser, su esencia y fundación, es decir, que recordemos que festejar navidad no se trata de comprar y consumir sino de festejar y alegrarnos por un hecho sustancial de la historia de la humanidad: el nacimiento de papá noel, ese hombre que da sin pedir a cambio nada más que nuestro buen comportamiento.
Sean felices, el sistema nos ama, hermanos.
martes 20 de diciembre de 2011
lunes 19 de diciembre de 2011
Un regalo
martes 13 de diciembre de 2011
Como querer hacer andar una Ferrari con carbón
La ley de propiedad intelectual argentina, la 11.723, es una ley antigua que data de 1933. Probablemente sea una de las leyes más antiguas de nuestro país, pero su dogma se mantiene inalterable, a tal punto que una ley hecha hace 80 años puede servir, según sus defensores, para aplicarse a la realidad tecnológica de hoy. Hace 40 años atrás, la incidencia de esta ley sobre la vida cotidiana de las personas era marginal o nula: sólo alguien que estuviera en alguna de las ramas de las industrias culturales (cine, radio, música, industria editorial, etc.) hubiera sabido de su existencia y conocido en detalle su redacción.
Mi amiga personal Evelin Heidel (a quien me crucé el otro día en el flamante bar Orsai) escribió para el portal Marcha. Acá la nota completa: ¿Enlazar es delito?
Padres preocupados por la posmodernidad
La autora, supongo, es una psicóloga. El artículo dice boludeces sobre los libros de Paul Auster. Lógicamente, el subrayado de la cita es mío. Porque resulta que, me vengo a enterar, Paul Auster es un escritor posmoderno. Me gustaría saber si esa gente dice lo mismo de Camus, ponele. Algún día me voy a sentar a leer seriamente a Jameson, pero que prefiera a Van Gogh antes que a Warhol y que la literatura latinoamericana le parezca inferior a la europea, me genera mis prejuicios, entiendanmen. Acá la nota completa. Es graciosa igual. Es decir, a mi entender, lo mejor es que se graciosa.
Aquellos relatos legitimadores que le conferían al hombre una ilusión masificadora, basada en ingenierías igualitarias, se estrellan contra una estética degradante de la posición de ese mismo hombre, que escépticamente asume un individualismo a ultranzas, conduciéndolo a un goce autístico que confronta con el imperativo de consumo del discurso capitalista. Así, al mundo de bienestar sostenido en la responsabilidad del Otro social, la estética del posmodernismo opone el deshecho, el resto, lo no dialectizable, el sobrante, la falta, pero con un cierto grado de ironía, vanalidad y superficialidad.
A modo de ejemplo del espíritu de época, donde la tecnología produce los mejores sintetizadores e instrumentos musicales, los punks, anarchopunks, streetpunks, postpunks, photopunks o new waves se dedican a hacer música con el menor grado de calidad posible, caracterizada por una utilización primaria de los instrumentos musicales y una carencia total de toda sofisticación (ausencia total de solos, acordes saturados, la mayoría de ellos producidos desde un sintetizador, sin ninguna sonorización específica). Además de elevar el desorden a la categoría de arte en un "no future" paradigmático. Y el pogo, su baile oficial, en el cual se golpean unos a otros sin ritmo alguno, puede convertirse en la imagen más contundente de esta superficialidad, desorden y falta de "objetivos" que suele tomarse en un sentido peyorativo. O las famosas Raves, megafiestas en las que se baila música tecno y cuyo término proveniente del inglés quiere decir: "hablar sin razón, delirar, desvariar", organizadas, antes de su masificación mundial, en galpones, fábricas o al aire libre, generalmente acompañadas del uso de "éxtasis" o LSD, "poper" (un jarabe estimulante), "speed", quetamina, y otras drogas que tienen la característica de agudizar los sentidos, producir muchísima sed y permiten bailar casi veinticuatro horas seguidas, aunque no se las puede encuadrar dentro de las llamadas drogas de "rendimiento".
Pero sin ir más lejos, pensemos en la abulia que define a la adolescencia de hoy y tanto exaspera a los adultos; jóvenes que viven con sus padres hasta edades tardías, sosteniendo su vida como verdaderos "gasoleros", sin demasiados ideales que los sustenten más que en una resistencia sólo violentada por las demandas sociales.
Más anticlases
lunes 12 de diciembre de 2011
Pensar en comunidad
Cómo me gusta estar viendo (¿y formando parte de?) un cambio radical en la circulación del arte y el mercado del arte. Lo venimos viendo, lo confirmamos y me entusiasmo con las declaraciones de Tomás Escobar el otro día, y ahora con las de Hernán Casciari.
Como las revoluciones
Sin embargo, tras el accidentado recital, la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios acusó a los productores del espectáculo de maltrato al consumidor e iniciaron acciones en busca de una fuerte multa económica. René Pérez, por su parte, aseguró que no tiene inconvenientes en realizar un show gratuito para remediar el mal momento de los espectadores.Acá la nota completa
La avenida del dolor
Una avenida infinita de dolor. La anécdota de Sin nombre... se reduce a eso, el tránsito del personaje por la ciudad en auto, el tránsito al cementerio, a la funeraria, al cementerio otra vez, y el tránsito de una vida durante un año con el dolor profundo del hijo muerto. Es una novela como avenida infinita, aunque sería mejor considerarla un largo poema bajo el peso del absurdo. Sobre todo porque la palabra está condensada, depurada hasta el límite, cada oración despejada de cualquier desviación que impida la fluidez del dolor, la fluidez del estancamiento en el dolor. En estas dos voces del mismo padre se siente el peso de lo absoluto. Y de alguna forma desbarata la recurrente y desgastada afirmación sobre la imposibilidad de narrar las visiones del horror, o como mínimo la pone entre paréntesis. Lo cierto es que todo el esfuerzo de Sin nombre... está puesto en hacer-sentir y el resultado no es una experiencia agradable. “Porque ayer se murió, ayer estaba vivo. Cada día que deba revivir esto, voy a tener que lidiar con la imagen de mi hijo vivo. Muriendo. Va a morir tantas veces como recuerde ese día.”
Todo no puede doler tanto, todo no puede ser tan absurdo, qué pasa con el olvido cuando lo necesitás; ésos son los reclamos, la indignación, la constatación de la nada que ensaya la novela de Hernán A. Isnardi. Sin nombre... parece el resultado de un sismógrafo humano de los sentimientos que recoge los temblores del espíritu.
jueves 8 de diciembre de 2011
De fabricación casera e inteletual
No es nuevo, de hecho mi amiga Evelin ya está laburando con ese coso hace rato, pero no le había prestado atención a este post del blog Derecho a leer. Es tan tan lindo. Es como una gran y bella respuesta al ninguneo de mi amigo trosco (o debería decir "mis") cada vez que hablo de la militancia cultural. Porque claro, la revolución se hace despertando la conciencia... bueno, en fin. El video está lindo también.
sábado 3 de diciembre de 2011
Para los que nos quedamos
Mientras en algún lugar del Universo, la masa se emociona, los que nos quedamos y estamos solos en una noche de sábado, tenemos una hora de consuelo, vibrando al son de esa gola marchita resucitada por un videotape. (Gracias Ine)
viernes 2 de diciembre de 2011
Hablando de lo post
La sección de Mariano Blejman en Página 12 me encanta, siempre, pero además hoy salió en sociedad una excelente entrevista que le hizo a Tomás Escobar, de Cuevana. Quería dejar citado una sola parte. Pero no quiero dejar de recomendarles que la lean toda, incluida las subnotas como la de la producción propia en donde se plantean propuestas interesantes como qué pasa si se abre la posibilidad a que cada persona ponga 1 peso para financiar una peli que le gusta (Campanella, la tenés re re re adentro, gil). Considerando que Cuevana tiene dos millones de usuarios diarios, es toda una propuesta de producción. Pero eso lo leen y después me comentan, yo les recorto otro fragmento que me encantó:
–Es producción distribuida, pero convengamos en que nace con un modelo polémico desde el punto de vista legal.
–Nació así. Igualmente nunca imaginamos que iba a ser un sitio de tal magnitud, pensamos que iba a quedar entre amigos. ¿Qué, íbamos a ir a golpear la puerta de los estudios a decir “te quiero comprar los derechos”? Cuando explota, queremos empezar a reconvertirlo, a proponer un modelo que funcione.
–Con una mejor capacidad de negociación.
–Sí, pero mi postura de siempre es de deudas hacia el usuario. El usuario lo adoptó como propio, porque Cuevana defiende sus necesidades. Por eso lo defiende y le es fiel. Se demostró que existe un mercado masivo para el streaming de video en América latina. No existía esa solución hace dos años, esa solución entonces no es más que una respuesta de los consumidores hacia la industria. Nosotros queremos consumir de esta manera y se avanzó porque la industria no avanzaba. Ellos defienden su línea de distribución actual, que es media obsoleta, ¿no? Les cuesta mucho reinventarse y readaptarse por más que es posible: tenés que reeducar a la gente, cambiarla de distribución física a digital y no están preparados para hacerlo, pero es inminente. Los beneficios son innombrables.
miércoles 30 de noviembre de 2011
Horror en San Isidro
Economía
30 NOV 2011 02:30h
EL GRUPO ELIGIO LA MARCA PORQUE LE GUSTAN LOS COLORES
Desafío para Lacoste: cómo ser top y a la vez vestir a los Wachiturros
- PorMartín Bidegaray
En el mundo de las marcas, donde la imagen es casi todo, un debate domina por estos días: ¿qué pasa cuando una etiqueta que apunta a bolsillos pudientes logra una alta exposición por personajes públicos cuyos seguidores vienen de otro segmento social? La pregunta viene a cuento de los Wachiturros, un grupo musical con fuerte presencia en la televisión, cuyo uniforme oficial está compuesto por chombas, camisas y chalecos Lacoste, la marca francesa. Una remera tipo polo con la etiqueta oficial del “cocodrilo” sale entre $ 330 y $ 500. El posicionamiento de la marca es hacia varones, de más de 30 años, buen poder adquisitivo (juegan al tenis, golf o practican deportes naúticos), tradicionales y con billetera algo abultada. Wachiturros tienen llegada a otro público: adolescentes, con menores ingresos y lejos de encarnar ese etéreo ideal de lo que es “cool” para las marcas. “Si trabajara en marketing de Lacoste estaría preocupado, le pueden provocar daño a la marca”, sostiene un ejecutivo de la indumentaria. “Burberry tuvo que dejar de fabricar gorras y hacer un reposicionamiento de su marca porque estaban en el vestuario de los chavs (los jóvenes que provocaron revueltas violentas en Inglaterra)”, ejemplifica.
Los expertos en la relación de marcas y famosos ven luces y sombras en la asociación Lacoste/Wachiturros que se puede generar en la mente de los consumidores. “No importa que hablen bien o mal, sino que hablen de la marca”, bromea Nicolás Iglesias, director de la agencia Starway, que trabaja en enlazar a famosos con empresas. “Wachiturros no es el ideal que necesitaría una marca como Lacoste como vocero, pero tampoco son lo peor. No hablan de violencia ni de drogas. Dentro de lo malo, no es tan malo”, define.
Lo que sigue de la nota y la nota completa acá



